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El teclado y el ratón un nido de bacterias

En algunas ocasiones he comentado que en las superficies de trabajo, como oficinas y escritorios, tienen cantidades más altas de bacterias que las superficies comunes de cualquier otra dependencia, por citar un ejemplo, en el teclado del ordenador hay más bacterias que en el cuarto de baño. Así que los teléfonos, escritorios, pomos de puertas y teclados de ordenador encabezan este escatológico ranking.

 

Como promedio, un lugar de trabajo puede ser portador de una cantidad de gérmenes de microbios cuatrocientas veces superior a la que se puede encontrar en los asientos de los baños. Por lo que se recomienda la desinfección regular de las oficinas, unos lugares donde el auricular del teléfono tiene un promedio de 25.127 gérmenes, el teclado del PC unos 3.295 y el ratón, en torno a 1.676. Sobre la suciedad que se deposita en el teclado y el ratón de nuestro ordenador, eso dió lugar en una ocasión a que más de un centenar de personas se infectaran por utilizar un mismo ordenado, produciéndose un brote de gastroenteritis.

 

En un artículo publicado en El Mundo, menciona el problema de las bacterias en los ordenadores del hospital, que confirma lo ya publicado en Cosas Sencillas, el teclado y el ratón del ordenador pueden ser dos refugios ideales para las bacterias hospitalarias, según un análisis llevado a cabo por investigadores taiwaneses. Sin embargo, este análisis asiático ha detectado una presencia menor de patógenos que otras investigaciones similares en otros hospitales, algo que los autores atribuyen a una adecuada higiene y al hábito de lavarse frecuentemente las manos. El ‘staphilococcus aureus‘ (incluidas las cepas resistentes a la meticilina), ‘acinetobacter baumanii‘, ‘pseudomonas aeruginosa‘… fueron sólo algunas de las bacterias descubiertas en el material de oficina por el equipo dirigido por Yen-hsu Chen, del Hospital Kaohsiung de Taiwán, según han publicado en el último número de la revista ‘BMC Infectious Diseases’.

 

La toma de muestras de un total de 282 ordenadores reveló una tasa de infección del 17,4% por bacterias oportunistas como el ‘S aureus‘ o las pseudomonas, principales fuentes de infecciones hospitalarias. Sin embargo, en el caso del estafilococo resistente a meticilina (MRSA, según sus siglas en inglés) o la ‘a. baumanii‘, capaces de sobrevivir en diversas superficies, tanto secas como húmedas, este porcentaje se redujo drásticamente al 1,1% y el 4,3%, respectivamente. En un estudio similar al suyo publicado en 2006 en la revista ‘Infection Control and Hospital Epidemiology‘, se observó que esta cifra podía variar en función de la proximidad del ordenador con los pacientes o la frecuencia de uso por parte de los sanitarios; aunque también recuerdan que no hay datos que señalen que la mayor presencia de patógenos en los teclados se asocie con una peor tasa de infección en los pacientes.

 

Los especialistas atribuyen esta disparidad entre los trabajos a una adecuada higiene, con lavados frecuentes de manos por parte del personal sanitario que tiene que teclear habitualmente. Se da la circunstancia de que el hospital en el que se llevó a cabo esta experiencia está completamente informatizado, por lo que el ordenador es un compañero de trabajo habitual tanto de médicos y enfermeras. A pesar de eso, no hay ningún protocolo sobre su desinfección rutinaria. En el documento se subraya que resulta un tanto paradójico que el material informático que hay en los hospitales no pueda lavarse con agua, lo que obliga a extremar las medidas de higiene y desinfección de estos instrumentos que pueden convertirse en reservorios de bacterias que luego pasan a los pacientes.

 

A pesar de eso, reconocen que no sería necesaria esa desinfección rutinaria, excepto en el caso que se detecte algún brote de estas bacterias nosocomiales. Otro problema muy gordo es el que se produce en los centros de investigación, en donde los laboratorios están plagados de ordenadores, cuyo personal trabaja con productos muy peligrosos, que manipulan con guantes de diferentes tipos para que no traspasen a la piel del investigador pero que luego sin quitárselos, utiliza el ordendor transfiriendo esos productos al teclado, ratón, ordendor, etc. Cuando luego aparecen, por ejemplo los de informática a resolver cualquier problema en dicho ordenador, se llevan en las manos los residuos de esos productos que son altamente cancerígenos, si no ha tenido la precaución de utilizar guantes.

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