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Crear sensaciones con los colores

Según he leído en 20MINUTOS que cita de Consumer, no es ninguna novedad lo que paso a relatar, pues creo que todos sabemos que los colores se dividen en colores básicos o primarios (rojo, amarillo y azul), y colores secundarios (que resultan de la mezcla de los anteriores).

A partir de unos y otros, se puede obtener una gama cromática tan extensa como la imaginación permita. Sin embargo, existen diversos factores que influyen a la hora de percibir los colores. La iluminación, por ejemplo, puede alterar la tonalidad hasta conseguir que un color parezca otro totalmente diferente según el grado de luz.

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Foto de creativity+ en Flickr.

Aunque el artículo está dirigido al color desde el punto de vista del bricolage, pero podemos sacar algunas cosas importantes en cuanto el color en el diseño o desarrollo web.

Así que cuando seleccionamos un color, para el fin que sea, es importante tener en cuenta que cada color se asocia a una sensación o estado de ánimo.

Los pintores, arquitectos y diseñadores emplean unos aparatos denominados colorímetros, que permiten medir los colores igual que si los percibiera un ojo humano. Su objetivo es crear un sistema estandarizado ya que, según determina el Comité del Color de la Sociedad Española de Óptica, el color depende de la percepción visual, mientras que el tono se considera un “atributo de una sensación visual”. De acuerdo a esta sensación, un color u otro se percibe en función de quien la mire.

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Foto de Albert dj en Flickr

Colores tranquilos y colores alegres

Los colores pueden transmitir tranquilidad, energía, serenidad… Se transforman en multitud de sensaciones. Los tonos neutros como el gris están considerados “colores tranquilos”, frente a los rojos o naranjas, que se describen como “colores alegres”. Además, el blanco es la ausencia de color y el negro, al contrario, es la mezcla de todos los colores.

Se consideran colores cálidos el amarillo, el naranja, el rojo o el marrón. Todos ellos se relacionan con vitalidad, jovialidad y fuerza. Los dos primeros, además, pueden representar un ambiente más acogedor, frente al rojo que transmite mucha energía. Por su parte, los tonos fríos son el verde, el azul o el morado. Simbolizan calma, tranquilidad, serenidad o sosiego, por lo que son adecuados para dormitorios o lugares de trabajo.

Respecto al blanco, es muy empleado pues suele ser el color de la mayoría de los documentos. Se consigue un efecto similar con los tonos cálidos.

Para ahondar más en el tema te recomiendo que pulses el siguiente enlace.

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