El derroche para iluminar la Navidad
He leído en
Público, que los adornos navideños que iluminan estos días las calles españolas no sólo suponen un incentivo al consumo, sino también "
un derroche ecológico", según
Ecologistas en Acción. La ONG denuncia que este año se emitirán a la atmósfera
15 millones de toneladas de CO2 debido al alumbrado, eso equivale a un volumen similar al de un país como El Salvador en un solo año. El consumo total ronda los 30 millones de kilovatios hora.
Los ayuntamientos aseguran que han aumentado el uso de adornos de bajo consumo. Sin embargo, "
no se consigue nada", afirma el portavoz del Área de Energía de Ecologistas en Acción, Javier González. "
Aunque aumenten la iluminación de bajo consumo, también incrementan el número de bombillas, por lo que el gasto neto es el mismo", añade González.
En Madrid, a pesar de que su inversión para 2009 se ha reducido en casi un millón y medio de euros, permanecen encendidos unos
7,5 millones de adornos, 700.000 más que en 2008. Según Ecologistas en Acción, aunque las bombillas sean de muy bajo consumo, al permanecer encendidas una media de ocho horas al día, el consumo energético de Madrid sería comparable al de "
una ciudad de 50.000 habitantes durante un mes", y a la emisión de 4.000 toneladas de CO2.
Un mes antes de Navidad y las calles de nuestras ciudades ya están decoradas con el tradicional alumbrado navideño. Más allá de lo que puedan gustar estos adornos, Ecologistas en Acción quiere llamar la atención sobre el derroche energético y el impacto ambiental que supone este tipo de ornamentación.
"
No se trata de volver a las cavernas, sino de consumir de forma racional", manifiesta González. "
La Navidad comienza el 25 de diciembre, que es cuando deberían encenderse las luces, no en noviembre", añade. Según el ecologista, si
el encendido se redujera al periodo de Navidad hasta Reyes, "
el consumo de energía se reduciría a más de la mitad". En Madrid la iluminación comenzó el 27 de noviembre, un día antes que en 2008, y se mantendrá a lo largo de 41 días, en un total de 193 horas. En Barcelona las luces permanecerán encendidas 36 días, durante un total de 168 horas.
La organización denuncia que el derroche no es sólo energético sino monetario. Algunas ciudades han superado el millón de euros en esta campaña. Sólo entre Madrid y Barcelona
se han invertido más de cinco millones de euros. La capital española encabeza la lista de recursos destinados al alumbrado, con unos 3,5 millones de euros. El segundo puesto lo ocupa Barcelona, con unos dos millones de euros. Estos datos contrastan con ciudades como Bilbao, donde el presupuesto ronda los 2.000 euros.
No quiero ni pensar la cantidad de energía que puede llegar a consumirse de un modo tan superfluo en todo el mundo desarrollado durante estas fechas. Y es que aunque los recibos de la luz los paga cada ayuntamiento (al final cada ciudadano), la factura medioambiental en forma de cambio climático, lluvia ácida, residuos nucleares o contaminación la paga todo el planeta.
Por otra parte, no se debe olvidar que una de las razones principales por las que se realiza este encendido de luces es para fomentar el consumo en las fechas navideñas. Este consumo está enmarcado en un modelo en el que se produce una sobreexplotación de los recursos y una generación insostenible de residuos.
Si continuamente se pide que en nuestras casas sólo utilicemos la luz que necesitamos, por qué no vamos a hacer lo mismo en nuestras ciudades.

Escrito por Toni
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