Los besos que van directos al cerebroCategorÃas: Curiosidades, Noticias, Datos A mal tiempo buena cara, dice un refrán. Asà que a pesar de que me han roto el cristal del coche y he llegado muy tarde al trabajo, he leÃdo una noticia en El Mundo, que me ha hecho mucha gracia, y a pesar que se sale un poco del tema del blog, de vez en cuando es bueno relajarse un poco. La noticia es la siguiente... cada beso que damos consumimos 12 calorÃas, tal vez sea porque para emplearnos en ello, debemos mover hasta 36 músculos, o bien porque las pulsaciones del corazón aumentan de 60 a 100 latidos cada vez que unos labios se unen a otros. Pero en eso no queda la cosa, viaja hasta el cerebro, no sólo deja rastro en nuestra memoria sino que interviene en un gran número de circuitos neuronales. Todos esos datos los puedes encontrar en el libro 'El Planeta de los Besos' la última obra de Jesús de la Gándara, jefe de PsiquiatrÃa del Complejo Asistencial de Burgos, profesor en las universidades de la citada ciudad y de Valladolid, escritor, columnista, bloguero, etc. Su autor empezó a recopilar lo que se habÃa publicado sobre el tema, cómo se habÃa registrado en la literatura, historia, cine, etc. Una de las conclusiones: "que casi todos se dan cuenta de que besan poco. [...] Creo que los besos deberÃan utilizarse de forma sistemática y seria para frenar las depresiones, por ejemplo". Gándara en su libro, "buena parte de nuestra felicidad depende de la cantidad de besos que nos dan o damos". Será que estamos 'programados' para ello. Según investigadores muy serios, existe un gen, al que han denominado el gen KISS-1 (o gen del beso) que, junto a otro, inician los cambios hormonales que desencadenan la pubertad. Otro estudio, llega a la conclusión que "el cerebro humano está equipado con neuronas que le ayudan a encontrar los labios de su pareja tanto con los ojos cerrados como en espacios sin luz". En estos casos deberemos tener cuidado no tropecemos con algo. Al juntar nuestra boca con la de otra persona, el sistema lÃmbico, situado en el centro del cerebro, se encarga de transmitir esta información a otras áreas como la corteza o al tronco del encéfalo que regula los mecanismos vegetativos de la respiración, el ritmo cardiaco, la tensión arterial, el tono muscular, la salivación o la secreción hormonal. Según diferentes estudios cientÃficos, cuando besamos apasionadamente se liberan un buen número de hormonas, como las endorfinas, que generan una sensación de bienestar y tienen efecto analgésico. A ellas se les une la oxitocina y la testosterona, la primera relacionada con la lactancia y la excitación sexual, mientras que la segunda está involucrada en un gran número de procesos fisiológicos incluido también el relacionado con el deseo sexual. A éstas les seguirá la adrenalina y noradrenalina, que elevarán la tensión arterial y los latidos del corazón. "También es posible que otros sistemas de neurotransmisores y hormonas se relacionen en el beso, como el GABA, que modula las respuestas de tranquilidad o relajación, y el sistema endorfÃnico, cuya estimulación produce una disminución de la percepción del dolor, etc.", recoge Jesús en su texto. Y es que como afirma este psiquiatra: "Los besos van directamente al cerebro". El libro no solo recoge datos sobre la neurofisiologÃa del beso, también hace un repaso por las diferentes especies de animales y en una de ellas pudo aparecer el beso erótico. También recoge las variables formas de expresión del cariño o el deseo sexual en las culturas de distintos puntos del planeta. Según la Universidad de Bochum en Alemania, el 10% de la población mundial, unos 650 millones de personas, no se besa nunca, como en algunas tribus de Finlandia, en algunas regiones de China o en Mongolia, donde los padres no besan a sus hijos sino que les huelen la cabeza. Después de leer esto, me dan ganas de a la primera chica que vea, darle un beso en condiciones y que sea lo que Dios quiera. Publicado el 02/04/2009 por Toni
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