En el diario EL MUNDO, comentan que es cierto que en Internet hay delincuencia y pornografía infantil. Pero, lejos de criminalizarla por ello, hay que utilizarla para combatir sus males. Desde dentro. Porque los internautas siempre responden. La Interpol pidió ayuda para identificar a un pederasta y la ha recibido.Más de 350 personas han colaborado para dar con este delincuente: su nombre, nacionalidad, fecha de nacimiento, número de pasaporte y lugares de trabajo han sido descubiertos en una semana.
¿Hubiese sido posible hacerlo tan rápido sin distribuir su retrato robot —hubo que modificar digitalmente su foto, que estaba deformada— en la Red? Si la colaboración ciudadana siempre ha dado sus frutos, Internet permite multiplicarlos.
Antaño se podrían haber pegado carteles de este sujeto por todo el mundo. El resultado hubiese sido mucho más pobre. Ahora basta con publicar su foto y hacer que aparezca en la prensa, blogs, foros y otros sitios web para encontrarle en una semana.
La Red tiene el poder de amplificar casi cualquier tema. Si es de carácter humano, mucho mejor. Hay otros casos similares, aunque no exactamente iguales. Por ejemplo, el de María Belón Tellez y Jósica Almada, dos modelos argentinas detenidas en el aeropuerto del Prat por posesión de drogas que dieron a conocer su caso en la Red. O, más reciente, el del supuesto ladrón al que el ordenador robado le fotografió por sorpresa.
¿Debería la policía convertir en algo habitual esta práctica? ¿O sólo en casos puntuales? Obviamente, no siempre va a funcionar. El FBI, por ejemplo, ya publica una lista de los criminales más buscados. Y las autoridades españolas de presuntos implicados en actos terroristas de ETA.
Son casos distintos. Menos sensibles y más habituales. No generan el mismo interós. Porque no sólo se trata de que la imagen estó en la Red, sino de que aparezca en todas partes.



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