
Leo en LAVANGUARDIA.es, que los usuarios de Youtube explican cómo utilizan la web para el ocio y para el negocio.
Facultad de Economía de la Universitat de Barcelona. Una de la tarde. En una de las aulas, un profesor da clase frente a una sala casi repleta. De improviso, dentro de la clase empieza a sonar la popular canción de Village People, YMCA, y el maestro debe interrumpir la explicación. En la última fila, un alumno se levanta, exhibe el disfraz de jefe indio que llevaba bajo la ropa y empieza a bailar. Un poco más allá, tres alumnos disfrazados de obrero, vaquero y motero se unen a la coreografía. El estupor inicial se convierte en carcajadas. Los cuatro jóvenes se acercan a la pizarra para seguir con su baile ante la mirada atónita y divertida de profesor y alumnos. Al acabar el show, salen pitando entre la aclamación popular. Con ellos, se van tres amigos que han grabado con cámaras la escena. Ya hay un nuevo vídeo YouTube en marcha.
Los autores de esta gansada surrealista, que ocurrió hace unos meses, forman parte del heterogéneo universo de usuarios de la popular web de descarga de vídeos gratuita YouTube. En este caso, esta cuadrilla de veinteañeros elabora vídeos de sus hazañas para después colgarlas en una web que ya es un auténtico fenómeno de internet. Según datos de la empresa de medición de audiencias Nielsen Ratings, YouTube es el portal de entretenimiento más visitado por los españoles. Casi un 20% de los internautas - unos 4,2 millones- ha visitado la web de vídeos más famosa de la red. Y el tráfico de vídeos no para de crecer. Cada día, más de 70.000 nuevos vídeos se cuelgan en YouTube. Tráilers de películas, vídeos domésticos, caídas, cortos, reportajes deportivos, videoclips… Hay de todo en la gigantesca videoteca mundial que es esta web norteamericana.
Y los internautas acogen con los brazos abiertos tanta variedad. Seis millones de personas visualizan cada día unos cien millones de vídeos en esta web propiedad de Chad Hurley y Steve Chen. El éxito de la mayor videoteca global, que el gigante de internet Google compró por más de 1.300 millones de euros, trasciende el campo de los negocios y seduce a usuarios diferentes atraídos por su enorme poder de difusión. Aún están frescos en la memoria los éxitos fulgurantes de vídeos como Opá, yo viá jasé un corrá de El Koala, la campaña publicitaria Amo a Laura o el corto del robo del escaño de Zapatero. En pocos días, millones de personas vieron estos vídeos.
Tanto poder de propagación hace del universo YouTube el lugar ideal para compartir aficiones. Lo sabe bien Eduardo Peinado, un joven sevillano de 25 años que ha colgado más de cien vídeos de su gran pasión: el fútbol. Cada semana invierte cinco horas en hacer cuatro montajes de futbolistas o jugadas. “Con YouTube -explica- el mundo entero está a tu disposición, tienes acceso a imágenes de todo el planeta, como si fuera una tele a la carta”.
También hay quien utiliza You-Tube en clave más íntima, casi como un diario personal en imágenes.
Así lo entiende el treintañero David Remacha, un auténtico “loco del YouTube”. Cada día comparte más de 20 vídeos con sus amigos. Además de curiosidades, cuelga vídeos de su vida, como los dedicados a su gato Maki. “Lo encontré en la calle con dos semanas de vida y lo salvé. Cuelgo vídeos suyos para compartir mi vida con mis amigos”, señala.
Pero no todo es ocio en la red. No falta quien ha visto en el fenómeno YouTube una herramienta de trabajo. Además de músicos que suben vídeos de sus canciones, semiprofesionales del cine buscan en internet un empujón a su carrera. Entre ellos, el joven director Joan Carles Martorell, quien hace unos meses subió su corto Noches blancas a YouTube y al poco tiempo le llovieron los premios. “YouTube y otras webs similares te permiten saltarte el difícil proceso de selección del distribuidor y que sea el público quien juzgue tu trabajo”, comenta.
Pero además de perfiles “activos”, que cuelgan vídeos regularmente, hay miles de usuarios “pasivos” que se asoman a YouTube sin aportar imágenes propias. Y el perfil cambia, según César Córcoles, profesor de Informática, Multimedia y Telecomunicaciones de la Universitat Oberta de Catalunya. “El usuario activo tipo es como el usuario normal de internet: un chico joven, en el bachillerato o la universidad, con buen conocimiento tecnológico, paciencia y tiempo libre”, señala. Un perfil, al parecer, distinto al del usuario pasivo. “Algunos estudios nuevos han sorprendido al decir que el 54% de la audiencia de YouTube supera los 35 años, algo difícil de imaginar”, sostiene.
Entre los usuarios pasivos está Sergio Losada, de 26 años, quien ve en YouTube la alternativa a la tele. “Ahora hay mil canales, pero todos dan lo mismo”, critica. En su buceo por la red, localiza “golosinas” como directos de conciertos alternativos, goles desde la grada o tráilers de películas sin estrenar. “No es la competencia de la tele, es otra cosa: el lugar donde está lo que ningún canal daría ni podría dar”, matiza.
Sea cual sea el perfil, YouTube ya es un fenómeno que no cesa de ganar adeptos de lo más diverso encantados de disponer de todo un videoclub universal.





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