ELPAIS.COM comenta en un interesante arítculo varios aspectos de la web 2.0, en donde un puñado de veinteañeros controla los nuevos servicios que permiten a millones de internautas compartir sus vídeos, fotos y artículos en la Red:
… la percepción ha cambiado radicalmente porque los internautas ya no son sujetos pasivos que se sientan frente a un ordenador a tragarse contenidos ajenos. Ahora los producen, controlan y distribuyen ellos.
Es el triunfo de lo que los expertos llaman la web 2.0, una nueva generación de herramientas y servicios que permiten a los internautas compartir fotos, vídeos caseros, conocimientos, ideas o anécdotas. Los navegantes han colgado 100 millones de vídeos en Youtube y unos 150 millones de fotos en Flickr. Han creado 60 millones de blogs. Han participado en más de 1,5 millones de artículos en la enciclopedia Wikipedia. Han respondido a las dudas de más de 13 millones de usuarios en Yahoo! Answers. Y deciden qué artículos de la Red les gustan más en sitios como Digg o la española Menéame.
… los usuarios ejercen su recién estrenado poder. […] El poder de los usuarios. La fuerza de la comunidad.
…”Antes, las empresas vendían y los usuarios compraban. Ahora, el usuario se ha dado cuenta de que tiene algo que decir”…
“… Los usuarios reaccionan, tienen voz propia, y la manifiestan. La web 2.0″, resume, “ha introducido la conversación en las relaciones comerciales”. Es difícil medir el impacto que tiene sobre la imagen de una empresa el comentario de un usuario despechado, aunque es de suponer que su relevancia crecerá al mismo ritmo, al menos, en que lo hace Internet.
… este nuevo fenómeno de la Red social se debe, en buena parte, a la extensión de la banda ancha, que ha permitido disfrutar de pesada información multimedia en cuestión de segundos. También se han creado decenas de herramientas de software que han facilitado la tarea de crear y compartir contenidos como fotos, vídeos o enlaces favoritos. Y los creadores de esos servicios (como Youtube, Flickr, Del.icio.us, Blogger o MySpace) han conseguido, a su vez, convertirse en personajes públicos, y en millonarios.
¿Qué tienen en común los nuevos reyes de la web 2.0? Sus ideas no nacen de la ambición o de un claro modelo de negocio, nacen de la frustración. Los creadores de Youtube, por ejemplo, montaron su página web tras intentar infructuosamente enviar el vídeo de una fiesta a unos amigos. Los de Flickr, mientras, trabajaban en un videojuego online cuando crearon su sitio de intercambio de fotos, descubriendo, poco después, que la aplicación realmente interesante era ésa (y abandonando para siempre el juego) …
… el auténtico triunfo de estos servicios es que han conseguido que sus usuarios se sientan vinculados emocionalmente con ellos. Los internautas son fieles a estas herramientas porque les ayudan a compartir sus experiencias, a mantener y crear nuevas relaciones, o a conseguir reconocimiento de la comunidad y convertirse en una referencia. Se apuntan, ávidos, a probar sus versiones beta (preliminares), convirtiéndose así en “parte del equipo de I+D” de la compañía, explica Cerezo. Y las compañías ya no tienen que preocuparse de crear y gestionar costosos contenidos, ya que los usuarios lo hacen por ellas. Graban vídeos, cuelgan fotos, escriben artículos, responden preguntas. Y terminan convertidos en prescriptores activos y proselitistas de los servicios en los que orgullosamente participan. Los clientes, en fin, son conejillos de indias que prueban el servicio, producen todos sus contenidos y los promocionan entre sus amigos y familiares. El sueño de cualquier empresa.
La web 2.0, como cualquer otro fenómeno novedoso y atractivo, genera admiración y entusiasmo. Ha sido recibida por muchos expertos y analistas como la nueva y definitiva revolución en Internet, la que pone en manos de los usuarios los altavoces que hasta ahora sólo poseían las élites políticas, periodísticas y empresariales. Pero la web 2.0 no se libra de las críticas.
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