
Nos cuentan el Mouse cl, que con el fragor del combate entre los gigantes de la Web â Internet Explorer y Mozilla Firefox â olvidamos que su verdadero motor reside mucho más allá, en la gélida Escandinavia. Es ahà donde un programa de público escaso pero fiel, dicta muchas de las pautas de navegación que hoy son un estándar en la red. ¿Cómo se puede ser tan grande… y a la vez tan ignorado? (La historia de mi vida…)
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